Desde que se me ocurrió desmontar un
abanico, para poder trabajar con más facilidad sobre el varillaje, he tenido una serie de problemas que he ido resolviendo poco a poco.
Quitar el clavillo a un
abanico (pieza de metal que une las varillas) es sencillo, si se dispone de los alicates que permiten el corte del mismo.
Quitar la tela no presenta mayor problema, si se hace con el debido cuidado, ya que las varillas son extremadamente frágiles.
Colocar la tela es un poco más complicado pero también es viable.
La dificultad mayor que he tenido ha sido, una vez terminado todo el trabajo, colocar el
clavillo del abanico.
Los abanicos tienen una pieza que cierra sobre el clavillo, de manera que la punta de éste queda oculta. Para que la pieza quede en su sitio la punta del clavillo está remachada, porque sino esa pieza se saldría.
Y aquí está el verdadero problema: cómo remachar la punta del clavillo sin herramientas industriales, y que el resultado sea satisfactorio.
Mi marido, (al que he mareado casi a diario con este asunto), utiliza un martillo, y no queda mal, pero podría quedar mejor.
Harta de utilizar todo tipo de herramientas y de pasearme por todas las ferreterías de Málaga, sin encontrar solución, me puse a investigar el asunto en blogs de pintoras de abanicos. Y así encontré a
Maria Bombones. (Daros una vuelta por su blog porque tiene unos trabajos preciosos y unos bombones con una pinta estupenda).
Me puse en contacto con ella, por correo electrónico, para pedirle ayuda. Maria me contestó muy amablemente y me contó cómo había resuelto el problema. Ella aplica sobre la punta del clavillo un pegamento de dos componentes llamado "Poxipol".
Cuando leí su contestación no me lo podía creer: yo he llegado a pensar en utilizar soldadura sobre el clavillo y, ni por asomo, se me ha ocurrido utilizar pegamento.
Maria es una persona encantadora, no sólo me dió la solución, se tomó la molestia de enviarme unas fotos detalladas del proceso para que yo no tuviera ninguna duda.
Desde aquí agradezco a Maria su ayuda, porque me ha hecho un gran favor. Ya sólo me queda ponerla en práctica.